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FEDERACIÓN LATINOAMERICANA DE MUJERES RURALES
I VISION
La situación de la mujer latinoamericana, no está divorciada de la problemática de la mujer en el resto del mundo, principalmente si nos remontamos a sus coincidencias históricas, pero debe enfrascarse en un contexto que tome cuenta sus propias realidades. Esa es la visión de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales, en la que fundamenta su Marco Fundacional. La situación de la mujer debe ser un tema constante de análisis y proyección, pero la mujer rural necesita un apoyo mayor y sistemáticamente consecuente. La Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales entiende que los derechos de las mujeres, no solo constituyen un motivo para luchar por ellos, sino una obligación de ejercitarlos libremente. Algo para lo que necesitamos estar preparadas y organizadas, y así poderlos defender. La mujer no solo necesita iguales derechos, sino iguales oportunidades y con ellas tenemos que demostrar nuestra capacidad y creatividad como mujer.
Conceptuar, que en los derechos de la mujer no están solo aquellos
vinculados a su condición de mujer, sino los derechos de sus hijos y
la familia, incluyendo la comunidad, para que la mujer pueda vivir
en verdadera comunión con su espíritu y satisfacción, como ser
humano y como mujer.
II MISION: Motivar, promover, apoyar, fortalecer, capacitar y asesorar a las mujeres para el logro de la equidad en la participación y toma de decisiones en todos los niveles de la organización, así como en sus actividades sociales, laborales, cooperativas y empresariales. Poner al alcance de las mujeres los instrumentos necesarios (capacitación, asesoramiento, etc.) para promover su participación tanto a nivel de base como en puestos de liderazgo. Alentar el fomento de organizaciones y fundaciones con fines acorde a los principios y necesidades de la mujer, brindar apoyo, a través del voto, para que las mujeres alcancen ingresar en los órganos de dirección de las mismas. Agrupar a las mujeres bajo su propia identidad, sus costumbres y cultura, independientemente de su lugar de residencia nacional o regional. Preparar y capacitar a la mujer tanto en su vida social, legal como económica, para que pueda enfrentar el reto de las limitaciones que le puedan interferir con la ejercitación de sus propios derechos. Identificar los problemas que afectan a la mujer y de forma conjunta elevar propuestas, recomendaciones y establecer demandas si el caso lo requiere. Elevar el liderazgo de la mujer ante la sociedad, fortaleciendo su base cultural y moral y elevando su posición económica a través de su propio desarrollo individual, con su superación constante, tanto técnica como profesional, pero además buscando nuevas vías de desarrollo como el cooperativismo y la gestión empresarial. Involucrar a la mujer en los problemas y soluciones de su propia comunidad, con la orientación precisa en temas tan sensibles como la salud, la higiene personal y ambiental y la propia educación familiar de sus hijos. Participar junto al resto de la comunidad en la lucha contra males tan arraigados como la violencia doméstica, las drogas, el alcoholismo y la prostitución, muchas veces como forma de supervivencia económica. Luchar contra el abuso infantil, muchas veces encubierto en la propia situación económica de sus padres y familiares, que lo ponen a realizar trabajos no apropiados para su edad y muchas veces hasta denigrantes, que afectan su auto estima y su personalidad. Crear un entorno que haga de la vida rural una motivación constante y que la mujer campesina no tenga que sentirse como clase inferior en su condición de mujer con respecto a la mujer urbana.
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