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FLAMUR-CUBA
Federación Latinoamericanas de Mujeres Rurales
El
cooperativismo como fuente de liderazgo para la mujer
del Siglo XXI
Lizette Fernández Caraballo, Calle
Ricardo Trujillo No. 13 A e/ San José y
Camilo Cienfuegos, Colón- Matanzas. Teléfono (45)
31420
Mucho
se ha hablado de la emancipación de la mujer, de la
igualdad de derechos y
hasta de la igualdad de oportunidades. Pero la
mujer como género lo que realmente necesita es poder de
decisión, más que un status, que una protección legal
y hasta de una consideración privilegiada por su
condición de mujer.
Las mujeres
necesitamos de una auto valoración que esté por encima
de tradicionales reclamos que nos discriminan y nos
convierten en pasto de los intereses políticos y de
grupos de poder, sin dejarnos la posibilidad de asumir y
tomar nuestras propias decisiones.
Los grupos de poder
se atribuyen el derecho a diseñar e interpretar los
conceptos y patrones de nuestro bienestar, coartando de
hecho nuestra propia libertad, incluyendo la económica,
en contradicción con un principio elemental recogido
por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el
derecho al desarrollo.
Sin embargo las mujeres tenemos una gran oportunidad, el
cooperativismo como fuente de liderazgo, un reto para el
Siglo XXI. Cuando hablamos del liderazgo de la mujer,
tenemos que entender que a quien primero debe liderar la
mujer es a ella misma y luego a su propia familia.
El liderazgo de la mujer debe estar presente en su
capacidad de identificar la iniciativa que la va a
liberar de las ataduras de la dependencia económica,
que la lleva muchas veces a actuar en contra de sus
valores y principios.
La mujer cubana que
ha realizado grandes esfuerzos no ha logrado resarcir su
ahínco, transitando por dudosos caminos, muchas veces
enmascarados de buenas intenciones. Así la
independencia económica de nosotras las mujeres es casi
nula. La participación de la mujer en el ingreso económico
es insuficiente y su organización económica, tanto
empresarial como cooperativa no existe.
Estas razones nos llevaron a reflexionar sobre la
problemática de la mujer cubana y a su vez
solidarizarnos con la problemática de la mujer
latinoamericana, por eso fundamos la Federación
Latinoamericana de Mujeres Rurales, donde su principal
papel es enseñar a la mujer a ser libre en si misma, y
luego montar una infraestructura donde la mujer pueda
organizar una economía solidaria, basada en los
fundamentos y principios del cooperativismo
internacional.
La infraestructura económica de la mujer cubana debe
ser la base y fuente de financiamientos de los proyectos
determinados por sus intereses, cualquier otra cosa sería
politizar el problema y dejar en manos de otros nuestras
decisiones. En estos momentos que a nuestro país se le
avecinan grandes cambios y trasformaciones políticas,
por la culminación biológica del sistema actual,
debemos estar preparadas para insertarnos en el seno de
la comunidad internacional, de acuerdo a sus normas e
intereses.
El cooperativismo y
una relación económica armoniosa entre las asociadas
deben convertirse en una opción alternativa entre otros
modelos de desarrollo que también deben existir, pero
no como un monopolio de nuestra voluntad.
Espero que este foro emprenda iniciativas
concretas y no se convierta en manto de quejas y
lamentos, que a
nada conducen y empobrecen la confianza que nuestras
representadas ponen en nuestras manos, muchas veces a
expensa de grandes esfuerzos económicos para financiar
nuestros gastos.
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